Últimos días de la exposición “Del Fuego” de Bosco Sodi en el MAVI

La exposición del artista mexicano Bosco Sodi, curada por Christian Viveros-Fauné, estará abierta al público hasta el domingo 6 de mayo en el Museo de Artes Visuales – MAVI. Es su primera exposición en el país. Las cuatro salas que ocupa tienen una gran instalación de rocas volcánicas, pinturas de escala monumental con capas de pigmento puro, agua, pegamento y fibras naturales, y diferentes registros de una instalación realizada por el artista en Manhattan, Nueva York.

Guiado por la filosofía Wabi-Sabi, un pensamiento estético japonés que prioriza la autenticidad de la naturaleza y acoge la imperfección, Bosco Sodi emplea materiales rudos y crudos, que a menudo son elementos constitutivos de la naturaleza. Con esto, busca evocar emociones profundas respecto de la creación estética y extender el sentido de la consciencia y la aceptación de la impermanencia. La concepción de las salas del MAVI, en este caso, es reminiscente del jardín japonés Karesansui, cuya característica principal es que se encuentra poblado de esculturas pétreas. Las obras dispuestas en este espacio son extractos del mundo natural alterado y productos de un proceso altamente físico e intentan revelar la belleza a través de sus procesos creativos.

Sodi trae a escena algunas de las formaciones geológicas más antiguas de la tierra y materiales preciosos de antaño, que han sido extraídos de magma volcánico seco del volcán Cerobuco en México y aglutinados por esmalte cerámico de color rojo o dorado. Cada roca ha sido seleccionada por el artista por sus propiedades formales, y sus superficies han sido esmaltadas y luego quemadas con fuego a altas temperaturas por tres días consecutivos. Alterando la textura de la superficie de estas rocas y desplazándolas a un museo, Sodi reflexiona acerca de la percepción humana del valor y la antigüedad y genera una incongruencia en cada pieza: entre emplazamiento y origen, exterior e interior.

Las pinturas monumentales, por otra parte, son hechas a mano y dispuestas de forma horizontal al suelo. Esto responde al interés de Sodi por mantenerse físicamente próximo a la mezcla, producción y aplicación de los materiales, llevándolo a usar sus manos para crear “pinturas-objeto” de corte tridimensional. Otra parte esencial de la manufactura es el medioambiente y el clima, junto con los pigmentos pictóricos. Del mismo modo en que la energía de Sodi reside permanentemente en sus pinturas, el calor del sol las completa, forma grietas y fisuras en el proceso de secado, otorgando la impresión visual de un paisaje natural sublime.

La última sala exhibe piezas de registro del Muro que instaló Sodi en Washington Square Park en septiembre del 2016 – un video, fotografías y un ladrillo. En aquella ocasión, el artista construyó un muro de mil seiscientos ladrillos de greda únicos hechos por artesanos locales de Oaxaca y él lo instaló en medio de una plaza de Manhattan. La instalación duró el transcurso de un día, ya que la audiencia derrumbó la obra ante la invitación de Sodi de remover los ladrillos y llevárselos a sus casas. El artista se desprendió del control de la obra reafirmando su preferencia por lo orgánico e impermanente, pero también poniendo en evidencia un punto creativo de importante trascendencia política en el mundo actual: que todo obstáculo puede ser derrumbado por la fuerza colectiva.

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