#SDPEnVivo: «Aguaturbia en vivo» en Sala SCD Plaza Egaña: Una historia de amor, y un show sin limites.

La siguiente columna fue escrita por nuestro colaborador Edu Díaz, quien asistió a dicha velada, y estas son sus impresiones.

Día sábado primero de junio. Una fría noche climatizaba la espera para ver a la histórica banda chilena de blues y rock, Aguaturbia. El frío ya desapareció cuando todos los asistentes (más de cien personas) ingresaron a la SCD Plaza Egaña, y esperaban con ansias la salida de Carlos y Denise Corales.

Los primeros en aparecer, pasado las 20:30, fueron los jóvenes músicos que acompañan al legendario matrimonio. Sube Carlos Corales, ovacionado por su público que se ve mucho más expresivo y seguro que otros públicos (de otras bandas). Pero la explosión estuvo cuando Denise toma las riendas del show, y nos hace viajar en el tiempo.

Aguaturbia se inició a principios de los años setenta, reconocidos por instalar varios temas sociales en la contingencia de la época;  La portada de su primer disco, dónde aparecen todos desnudos, fueron sujeto de comentarios bastante conservadores en los medios de prensa. Seguido por contener una canción, “Erótica”, dónde Denise simula gemidos orgásmicos mientras el sonido te lleva a otro lugar. Además, y no menor detalle, irrumpen en la escena musical chilena con una banda de rock sicodélico que tiene al frente a una vocalista femenina. Hoy, pasado más de cuarenta años, vemos que esta banda sigue más viva que nunca y que esa “evolución” o “desfachatez” que mostraron en aquella época, hoy es sabiduría, experiencia, pero con mucha magia.

Mi piel se eriza al comenzar cada canción. Y veo que a muchos de los fanáticos les ocurre algo similar. Algunos de ellos quieren tomar la mejor foto, o grabar el mejor video. Otros cierran sus ojos y siguen a los músicos con el ritmo de las canciones. Sus fans realmente sienten lo que la histórica banda les entrega como una ofrenda.

El setlist de esa noche mantiene el blues como elemento principal. A ratos penetrado por el rock y la sicodelia. Javier Barahona (bajista) y Jimmy Correa (baterista) se ven bastante cómodos tocando canciones de todas las épocas. Es más, Denise bromea con eso antes de empezar una parte más acústica donde destacan canciones de los setenta, ochenta y noventa. Además de un bello contrabajo blanco que se luce en el escenario, por su presencia y sonido. Se ve que alargan canciones, bromean entre ellos, Denise conversa a ratos con su asistente. Y aun así, nada de eso quiebra la magia que el matrimonio ofrece en el escenario. Ellos coquetean, sonríen. A mitad del show (cerca de los 45 minutos), Denise hace cambio de vestuario levantando la energía aún más alto y mostrando todo el estilo de una mujer rockera y con buen gusto.

Un destacado filósofo de la psicodelia, Terence Mckenna, estadounidense, propuso que era que el ser humano debía de explorar los límites de su mente, ya que al hacerlo podría conocer los secretos del universo. Eso es lo que hace Aguaturbia. Fue un momento sagrado, hermoso, pero así mismo explosivo y sinérgico.

Carlos y Denise nos convidan algo de su amor, un pedacito que todos atesoramos con un gran placer.

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