[EDITORIAL] La eterna deuda del gobierno con la cultura

Por Utzu García Urzúa
Editor de Contenidos Sonidosdelpais.cl
Director Inda Jaus Music

Cada 1° de junio se cumple con una tradición republicana imprescindible para un estado soberano: la cuenta pública presidencial. Este año, el Presidente Sebastián Piñera Echeñique, ante Congreso Pleno, dio a conocer su visión de cómo recibió el gobierno, de los proyectos que tendrán su continuidad y sus anuncios en diversas materias, destacando el crecimiento económico, la seguridad, la economía y la salud como sus principales ejes.

Pero, en lo que nos respecta a nosotros como portal de difusión de la actividad cultural nacional, una vez más sentimos que el gobierno queda en deuda con la cultura, en algo que ha sido una tendencia histórica en nuestro país.

Sabemos que suena más urgente reducir la delincuencia, dar empleo, o modernizar nuestra conectividad. Suena urgente avanzar en las mejoras del acceso y a la calidad de la educación, pero todo gobierno que lleva a niveles periféricos y casi de adornos asuntos tan importantes como ciencia y cultura, va a caer inevitablemente en desarrollos que, al no tener sustento en esas sólidad bases propuestas, no tendrán un gran impacto positivo en el futuro.

A entender: la ciencia y la tecnología constituyen el eje de desarrollo para un país, gracias al conocimiento de su potencial, agregando el mayor valor posible a las materias primas, y a otrorgar soluciones locales a los problemas cotidianos de una nación. Al dejar esta área en manos exclusivamente de extranjeros, quedamos en manos de otros, y no podemos fijar nuestras propias alternativas en campos como salud, tecnologías de consumo, entre otras áreas.

La cultura y el arte tienen un rol fundamental en la construcción de la identidad nacional, ya sea desde nuestras raíces o por el contacto con costumbres foráneas, las que con el tiempo van redefiniendo nuestro ADN como país. La educación no es otra cosa sino el aterrizaje de todo el conocimiento que estos campos aportan, y a través de las aulas se pone en valor y así formamos personas íntegras que contribuyen al esplendor de la nación.

Y esto es importante entenderlo: mejoras en la cultura es mucho más que pagarle a los músicos por tocar, eliminar el impuesto al libro o bajar el precio de los tickets de espectáculos masivos. Incluso es más que hacer gratuito el acceso a los museos, algo que es realidad desde el anterior gobierno de Michelle Bachelet. No basta si no enseñamos el valor que tiene la cultura en lo que nos define como sociedad. En la época que entrar al Centro Cultural Palacio de la Moneda costaba 500 pesos, tenía amigos que usaban zapatillas de 90 lucas, que consideraban “caro” el valor de la entrada.

Pues bien, entendiendo esto, volvamos a lo que nos convoca: el escaso espacio que le dio el Presidente Piñera a la cultura en su discurso, y que de seguro tendrá en su gestión.

El mandatario parte con una clásica lectura de formato titular de prensa, diciendo que “daremos amplio y libre acceso a la cultura, tanto en forma tradicional como digital” y menciona como medida concreto el aumento de uno a dos días del Patrimonio. Luego, se centra en las avances estructurales, anunciando la instalación de fibra óptica en la red de espacios culturales para estimular la transmisión de eventos en línea. La iniciativa puede sonar positiva, pero se presenta como otra peligrosa arma para desincentivar la asistencia a estos eventos, modificando la experiencia de consumo. Es cierto que lleva el evento a la comodidad del hogar, pero no hay peor daño para la cultura que encerrar a sus consumidores en las casas. Además, el negocio de la cultura queda en manos de los proveedores de contenidos, reduciendo seriamente el negocio de los diversos emprendimientos dedicados a la producción de eventos y gestión cultural. Es cierto, no podemos detener el avance de la tecnología y las alternativas que internet provee, pero no por eso vamos a terminar de convertir esto en un hobbie para algunos pocos. También se refiere a ampliar y fortalecer la red de teatros regionales y centros culturales comunales, para finalmente anunciar que pondrán en marcha la nueva institucional generada en la creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. La frase “apoyaremos a nuestros artistas” simplemente no tiene sabor alguno, y debe ser uno de los contenidos mas descafeinados del mensaje presidencial.

En un país donde todavía no se reconoce al artista como un trabajador, es necesario abordar los caminos necesarios para convertir aquello en una realidad. No hay ninguna línea que conecte a la cultura con los estudiantes, los trabajadores y las organizaciones territoriales, como juntas de vecinos o los clubes del adulto mayor. No hay una idea clara de cómo incorporar la cultura, el cine, la música, la literatura a nuestras vidas. Entendamos de una vez por todas que mejorar la calidad de vida de los chilenos no consiste solo en subir los sueldos o tener más trabajo. Mejorar la calidad de vida de los chilenos significa tener todas las alternativas posibles para desarrollarse, formarse una opinión y disfrutar de las distintas ofertas.

Es increíble que para un presidente empresario, en un gobierno fuertemente vinculado al mundo de los negocios, no vean la infinita oportunidad que la cultura les ofrece para el desarrollo de nuevos emprendiemientos, con fuentes laborales y empleos mejor pagados, con gente que disfrutaría de trabajar en lo que les gusta, traduciéndose aquello en mejor producción. Nos estamos farreando oportunidades maravillosas y parece que tendremos que esperar. Una vez más.

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